ADITYA MANDAYAM

INDIA

allá utilizan quirquiña

La fotografía es feroz. Una fotografía es el resultado final de un vicioso acto per formatico.

El vocabulario que rodea la fotografía es violento. Hay persianas, filtros y fuelle: aberraciones y distorsiones; solarizares, polarizadores, sensibilizadores, desarrolladores, fijadores, tapones… los cuales en conjunto con los otros descendientes de la revolución industrial, se utilizan para fotografiar sujetos, para capturarlos.

Un cuarto oscuro es simplemente eso, una cámara oscura, que a la vez es aterradora y lleva una intención. Tanto la película como el papel, una vez expuestos a la tiranía de lo que esta afuera, quedan  al desnudo hasta que son rehabilitados, hasta recuperarse a un estado considerablemente significativo como un objeto para se consumido. Este proceso de selección es exquisitamente sádico, hoy en día contamos con maquinas que parecieran tomar a la ligera esto macabros métodos.

La primera foto es un abrir y cerrar, un parpadeo que es un mecanismo preventivo, otro parpadeo para ver mejor , otra lubrica. Un parpadeo es también una pausa.

Las semillas se la fotografía se plantaron cuando notamos por primera vez, las imágenes que se forman en el interior de nuestros parpados, a la vez negros rosas y anaranjados, que van cambiando de forma y se electrifican.

El estornudo viene después. Ahora tenemos un sonido para emularlo: el obturador.

El ojo es el rey, la mente su reina.

Ahora vivimos en un aparato blindado que la mecánica ocular ha dado a luz: reír, estornudar, sonreír, risitas, risas: grietas, pedos vaginales, pedos, sibilancias, bostezos, gemidos, muecas, estremecimientos, eructos, susurros y ronquidos.

La fotografía es una manera de poseer. La fotos que ves aquí se hicieron en Bolivia con revelado a mano.

Están impresos en papel “ Kodak Eastman Solio” comprados al archivo Cordero en La Paz.

Aditya Mandayan