SUSANA ESLAVA

COLOMBIA

Inverso e inserto

El trabajo de residencia se configura a partir de un contexto trasladado y modificado en tiempo y en espacio.

Temporalmente, se crea un paréntesis entre la rutina diaria que distorsiona los ritmos de trabajo: se exacerban las intensiones de producir lecturas y de crear relaciones en medio de una cierta calma que es a conciencia finita, pero que con el paso de los días se vuelve habitual. En el espacio, uno nuevo e inexplorado, se supone una necesidad de reconocimiento fugaz pero efectivo y sobre todo, distinto: de pretensiones ingenuamente abarcadoras pero de modos que lo devuelven a un espacio rutinario: otra rutina.

Poco a poco la adaptación se afina: se conviene una hora de empezar el día, un cronograma de trabajo, unos planes de viaje, se planea conocer a tanta gente, charlar con tantos otros, ver esto y aquello y visitar lo uno y lo otro. Después de pocos días ya entrar al supermercado es cosa común, la comida deja de ser un tema de conversación que se convierte en una dieta y con sólo mirar por la ventana por la mañanas, se puede llegar a predecir el clima del día que va a comenzar. El exotismo del lugar ajeno se incorpora poco a poco a una conciencia que lo baja de su categoría y que lo plantea normal, corriente. Después de un mes, ya puede decir que es residente.

Los procesos dialécticos no se crean, se continúan dentro del ejercicio de la práctica que lo trae a uno acá. La continuación sin embargo, se acomoda a nuevas circunstancias y como consecuencia se desnaturaliza.

La residencia es llevada a su máxima y más obvia expresión cuando todo lo que envuelve termina relativizándose a su carácter extranjero, visitante: cuando se piensa como una anti-residencia. Entonces lo natural del “proceso creativo” tan déspotamente llamado, es cuestionado desde su origen efervescente, original. Tal vez es porque no es natural, tal vez porque es un artificio. Un artificio dentro de otro.

En la ventana de mi casa de residencia está tejida en una malla para los mosquitos, la pregunta ¿residente o visitante?

INVERSO

Invertir la habitualidad de dos paisajes conduce a pensarlos desde su propio contexto ficticio. El jardín es en su esencia in-natural, incorporado. La casa es a su vez implantada de manera arbitraria dentro del paisaje. Sin embargo ambos se generan dentro de un ámbito inconsciente que los inserta dentro de la realidad.

(instalación in- situ, casa de residencia, Calle Elvira de Mendoza 271, Sta. Cruz de la Sierra, Bolivia)

INSERTO

Las categorizaciones que determinan una identidad se articulan por medio de negaciones. Pertenecer a un contexto o a otro implica enajenarse de otras pertenencias.

En un estado de multi-pertenencia, la identidad se diluye.

(Instalación en espacio público, Sta. Cruz de la Sierra, Bolivia)

 

Susana Eslava. Artista de Colombia en residencia en KIOSKO, Sta Cruz de la Sierra, Bolivia, Noviembre/Diciembre 2010